Legado de Crianza Equina

LUIS ALEJANDRO PUYANA - ANA MARÍA ESCANDÓN

Texto y fotografías: José Fernando Yepes Velásquez

crianza equina

Durante más de cincuenta años, el criadero Alejandría ha construido un legado de pasión, disciplina y profundo amor por el caballo criollo, posicionando a Santander como referente de la raza de paso fino colombiano. Su mayor orgullo, la yegua “Insignia de Alejandría”, campeona mundial en 2025, representa la culminación de una historia marcada por sueños cumplidos, esfuerzo constante y una herencia viva que se transmite de generación en generación.

La historia de Luis Alejandro y Ana María comenzó en Ruitoque bajo, en Floridablanca. Se conocieron en el Club de Carabineros de la Policía, donde ella participaba en un campeonato nacional de salto. Luis Alejandro, quien había acudido a ver la competencia, quedó sorprendido por la joven bumanguesa que mostraba valentía y talento en una disciplina exigente. Aquel primer encuentro dio origen a una amistad sincera que, con el tiempo, se transformó en amor y en un proyecto de vida compartido, en la medida que soñaban con incursionar en el mundo de la crianza.
Hoy, cumplen más de cuatro décadas caminando juntos, unidos por su vocación por el campo, la agricultura y la ganadería.

Luis Alejandro heredó el gusto por los caballos de su abuelo, Alejandro Puyana, en su hacienda La Cabecera del Llano, cuando desde niño acompañaba a su padre y a su tío Armando en cada jornada de monta, forjando una vocación temprana. Con esfuerzo y disciplina, a los 15 años reunió sus ahorros y compró su primer caballo, un gesto sencillo, pero lleno de significado que marcó el inicio de un camino que hoy inspira a quienes lo conocen.

El nacimiento de Alejandría

Tras contraer matrimonio en 1977, y sin mayores recursos, la pareja inició su criadero de caballos criollos en la Mesa de Los Santos.
Lo llamaron Alejandría en honor a la abuela de Luis Alejandro, doña Isabel Puyana de Puyana, dueña de la recordada quinta Alejandría, que por muchos años estuvo ubicada en la esquina de la carrera 27 con 45 de Bucaramanga donde hoy se alza la librería Panamericana.

Aquellos primeros años estuvieron marcados por constantes desafíos, en tiempos donde no existía la transferencia de embriones, ni la inseminación artificial y, por consiguiente, lograr una preñez implicaba viajes largos, cruces complejos y aprendizajes constantes.

Luis Alejandro no olvida el reto que representó conseguir el caballo “Atrevido del Ocho” del empresario y ganadero antioqueño, Fabio Ochoa Restrepo, que implicó recorrer el país con una de sus yeguas en el platón de su camioneta, hasta lograr su objetivo.

Pero, a pesar de las adversidades, siempre han sido optimistas, considerando que la crianza equina es un camino que toma muchos años tratando de crear una base sólida para seguir elevando los estándares. Indudablemente, gran parte de este proceso representa asistir a eventos especializados para evaluar desempeños y complementar los conocimientos.

En este sentido, siempre han contado con el apoyo de amigos del gremio, con quienes comparten experiencias en las ferias de Bogotá, Medellín, Manizales, Bucaramanga, Cali y Cartagena. Al hablar de todos ellos, Luis Alejandro destaca el trabajo realizado por criadores como Antonio J. Moreno, Adolfo Botero Machado, Francisco Serrano, Armando Balbuena y Alejandro Galvis Ramírez, quienes contribuyeron a posicionar a Santander en el ámbito nacional.

En 1985, un grupo de empresarios, entre ellos Luis Alejandro Puyana, fundaron la Asociación de Caballistas de Santander -Asocaballos-, con el propósito de fortalecer el desarrollo técnico y organizativo del sector.

Insignia de Alejandria

Insignia de Alejandría.
Gran campeona mundial de paso fino colombiano durante el XVII Mundial Confepaso 2025
Cali – Colombia

Crianza equina

“El adiestramiento es una actividad sin manuales, donde la disciplina y la constancia prevalecen
para lograr que el animal entienda lo que se le pide, basado en una conexión
admirable con el jinete”

crianza equina

Luis Alejandro y Ana María con sus hijos David y Ricardo Puyana y sus nietas Elena y Elisa.

Cumpliendo un sueño

Los años de perseverancia fueron dando frutos y el criadero fue logrando algunos títulos que lo posicionaron como un referente en la región. A comienzos de 2025, el ejemplar “Secreto de Alejandría” obtuvo el título de Gran Campeón Nacional Joven y ese mismo año la yegua “Insignia de Alejandría” logró los máximos galardones de la raza, ganando la Triple Corona y el Campeonato Mundial de Paso Fino, un triunfo que rompió récords y es, además, el resultado de siete generaciones de selección genética y adiestramiento riguroso.

Para Luis Alejandro y Ana María, el éxito se resume en una palabra: “persistencia”. Con la berraquera que caracteriza a los santandereanos, nunca abandonaron su sueños ante las inevitables dificultades de la vida. Siempre dan gracias a Dios por permitirles continuar recorriendo este camino en compañía de sus hijos Luis Alejandro, David, Rodrigo, Ricardo; y sus nietos Elena, Elisa, Nicolás y Rafael, consolidando así un legado que ya alcanza tres generaciones. Su historia demuestra que los grandes sueños no se construyen con dinero, sino con humildad, trabajo constante y amor por lo que se hace.

Una raza 100% colombiana para el mundo

El caballo de paso es una raza de gran brío e inteligencia, reconocida mundialmente por su andar natural y rítmico que ofrece una suavidad excepcional al jinete. Su desarrollo se remonta 100 años atrás, cuando los adiestradores buscaron un desplazamiento cómodo por los caminos de la difícil topografía colombiana. Esta raza es patrimonio nacional, aunque la mayoría desconoce que es única en el mundo. Claro que hay caballos de paso fino en Europa, Norteamérica, Sur y Centroamérica, aunque son catalogados como Paso Fino Colombiano.

El paso fino es un movimiento por laterales en cuatro tiempos isócronos, donde el caballo al desplazarse coloca la pata trasera y luego la delantera de un mismo lado, y así sucesivamente, emitiendo un sonido característico. Las competencias se realizan por edades que empiezan desde los 36 meses hasta 100 meses, juzgando hembras y machos aparte. Al desfilar por la pista, el juez examina la suavidad del animal, su fenotipo y comportamiento, asi como la frecuencia, marcación y claridad en el tono de las pisadas. Cada una de estas variables arroja un puntaje que determina cuál es el mejor ejemplar.