César Camilo Hernández gerente de la empresa de alcantarillado EMPAS es ingeniero industrial, especialista en gerencia de proyectos y magíster en administración. Junto a su esposa, Ángela Durán, comparten el amor de sus hijas Antonia y Alicia. Dialogamos con él sobre temas que impactan la vida de la comunidad.
¿Cuál es la situación actual de la ciudad en materia de redes y alcantarillado?
Las redes del Área Metropolitana están entre las mejores del país, por eso acá no se presentan taponamientos mayores, salvo en algunos puntos críticos. Esto demuestra que contamos con una infraestructura confiable y robusta, en cuanto a mantenimiento y reparaciones por parte de EMPAS, ha sido óptima y eficiente.
¿Cómo contribuye EMPAS a la sostenibilidad?
Contribuimos en tres grandes frentes: ambiental, económico y social. En la parte ambiental, obviamente promoviendo las buenas prácticas en los procesos de prestación del servicio, teniendo en cuenta que la cobertura de EMPAS incluye los municipios de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y el norte de Piedecuesta.
En lo económico, trabajamos en garantizar la perdurabilidad y sostenibilidad del sistema, asegurando así una tarifa justa para el ciudadano, pero que al mismo tiempo nos permita contar con el músculo financiero para invertir en expansión y mantenimiento.
En el tema social, buscamos concientizar a las personas sobre la disposición de los residuos sólidos. El ciudadano muchas veces cree que cualquier alcantarilla es una caneca de basura, pero no es así. Esa infraestructura está diseñada únicamente para recibir aguas lluvias y, en algunos casos, material vegetal. Se debe enfatizar en temas de cultura ciudadana.
¿Cómo estamos los bumangueses en cuanto a cultura de reciclaje?
Debe haber interés en el tema y lo importante es que ese interés existe. A través de nuestros programas enseñamos y sensibilizamos a la comunidad mediante puntos de disposición para aprender a separar los residuos. Pero no solo nos dirigimos a los mayores sino también a los jóvenes para que sean ellos quienes lleven ese mensaje a los hogares. Sin embargo, ese interés es momentáneo. Muchos ven el reciclaje como un tema puntual, sin proyectarlo hacia el futuro y ese es un gran error.
¿Qué papel cumple el Club Campestre dentro del esquema ambiental de EMPAS?
El Club Campestre representa un icono de infraestructura sin perder el enfoque ambiental y social, es un usuario y beneficiario importante de la planta de Río Frío. Por eso es un aliado estratégico como todos los usuarios, apoyando la implementación de buenas prácticas tanto operativas como ambientales.
¿Qué acciones se han implementado en conjunto para fortalecer las prácticas ambientales?
Hemos asesorado al Club sobre el vertimiento de las aguas a las cañadas y cómo conectarse a nuestro sistema de alcantarillado. También se hicieron recomendaciones al personal ambiental y de cocina, en lo relacionado con el vertimiento y el uso de la trampa de grasas, ya que el aceite y los residuos alimenticios son altamente contaminantes.
Adicionalmente, dimos una serie de recomendaciones, que el Club ya implementó, en cuanto al estado de las conexiones de infraestructura. El proceso de inspección se hizo con una máquina CCTV que tiene la tecnología para revisar las redes. Gracias a ello, pudimos identificar conexiones erradas y ayudamos a localizar redes y cajas de inspección que no estaban identificadas porque no existían planos.
De las dos quebradas que rodean el Club ¿Cuál representa un mayor desafío ambiental?
Definitivamente la quebrada Zapamanga es la que requiere mayor tratamiento, debido al recorrido que hace a lo largo de todo el municipio de Floridablanca, recogiendo mayor contaminación.
¿Qué se está haciendo para solucionar la problemática de los olores en la PTAR Río Frío?
La PTAR Rio Frío trata actualmente el 100 % de las aguas residuales del municipio de Floridablanca y solo el 8 % de Bucaramanga, pero siempre ha existido la problemática del tratamiento de olores. Hoy en día vemos la PTAR como un proyecto en modernización, que incluye la construcción de una planta de biogás y planta de lodos, eso nos permitirá reducir significativamente dichos olores. También es necesario emprender un proyecto de gran envergadura. Se trata de la PTAR Río de Oro, con una inversión de 1.2 billones de pesos, que logrará tratar el 92 % restante de Bucaramanga y el 100 % del municipio de Girón. Esto nos va a catapultar como una región sostenible.
¿Cuándo se va a construir la PTAR Río de Oro y dónde estará ubicada?
Estará ubicada en el municipio de Girón, en la vereda Bocas. Ya hemos avanzado un 95% en la estructuración técnica con el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, y en el licenciamiento de la ANLA. Ahora corresponde iniciar todo el proceso de estructuración financiera. Nuestra expectativa es que el Gobierno Nacional, la autoridad ambiental, que es la CDMB (principal accionista de EMPAS), y nosotros, vía tarifa, podamos darles ese regalo a todos los ciudadanos metropolitanos.
¿Qué beneficios traerá la futura planta de biogás?
Lo que vamos a hacer con la planta de biogás es capturar el gas metano producido por las PTAR para introducirlo en nuestros procesos y así ahorrar alrededor de un 40% del gasto de la energía convencional que utilizamos. Esto nos ayudará a reducir cerca de 3.500 millones de pesos anuales, lo cual, por supuesto, nos permitirá hacer nuevas inversiones. Además, con ello dejaremos de enviar a la atmósfera alrededor de 2.000 metros cúbicos de gases contaminantes CO2.