Ricardo Villarreal
El arquitecto y escultor Ricardo Villarreal Camacho habla de su obra a propósito de su reciente debut en el salón de artistas “Arte con un Propósito”, en el Club Campestre de Bucaramanga.
La vida de Ricardo Villarreal Camacho ha estado trazada en líneas, planos y estructuras, pero siempre con la clara convicción de que “el arte habita en cada uno de nosotros, aun cuando no tenemos conciencia de su presencia”. Lo que empezó como un hobby, hoy se manifiesta como una pasión por crear, crecer e invitar al público a mirar hacia adentro y reflexionar.
“Espero que mi arte conecte con el espectador y que el espectador no mire la belleza ni la estética, sino el sentido que hay en cada una de estas piezas”, comentó Villarreal, quien hace tres años se dedicó a explorar su conexión artística a través de la escultura.
Empezó con un ejercicio simbólico para satisfacer su propia curiosidad, para luego ir extendiéndose a creaciones solicitadas por amigos y conocidos que siempre han apreciado su talento, hasta alcanzar un prestigio que le significó elaborar piezas para colecciones privadas. De ese comienzo destaca “Mi otro yo”, una escultura que simboliza precisamente ese cambio que puede ocurrir en cualquier momento de la vida.
Su profesión le enseñó a crear espacios y dominar las proporciones, pero Villarreal pudo percibir un vacío en lo que diseñaba, uno que lo movilizó a emprender un nuevo aprendizaje, aprovechando su talento innato.
Confiesa que sus raíces de arquitecto han tenido una influencia en la manera de abordar sus creaciones, dedicando tiempo valioso al estudio de la simbología: todo tiene una razón más allá de la estética. Concibe sus obras como creaciones en las que deja una parte de sí mismo, una huella indeleble de su personalidad que se enorgullece de proyectar a nuevas generaciones.