De este santandereano podemos decir que es un visionario capaz de materializar el éxito en todos los frentes y que, además, ha logrado capitalizar cada una de las metas que se ha propuesto. Por eso, muchos afirman que Jaime posee el don de contagiar de optimismo a quienes, como él, se atreven a soñar con un mejor futuro para el país.
Es fundador de empresas exitosas como Avidesa Mac Pollo y La Fazenda, talante que heredó de su padre, Gustavo Liévano Fonseca, uno de los grandes empresarios del siglo XX en Santander. Pero, sin duda, su gran acierto fue entender el concepto de “soberanía alimentaria”, que le permitió desarrollar un modelo competitivo y sostenible para el sector agropecuario, rompiendo todos los paradigmas.
Desde la presidencia de Aliar-La Fazenda, emprendió la búsqueda y el aprovechamiento de tierras en la región de los Llanos Orientales para el desarrollo de un gran clúster de producción de alimentos, un proyecto admirable planteado a más de 100 años que se convirtió en un referente mundial.
“Nutrir el mañana” ha sido su consigna bajo una nueva visión del campo como gran determinador del desarrollo y del progreso.
Después de su retiro, tras 30 años de trabajo incansable, su legado permanece vigente. Su trayectoria lo ha hecho merecedor de innumerables reconocimientos, siendo el último de ellos muy significativo. Se trata de la Orden al Mérito Empresarial “José Gutiérrez Gómez”, conferida por la Asociación Nacional de Empresarios ANDI, en el marco del 11 Congreso Empresarial Colombiano, en Cartagena, como reconocimiento a su ejemplar trayectoria empresarial y su liderazgo en la transformación de la agroindustria, su compromiso con la innovación, la sostenibilidad, el desarrollo productivo y por haber contribuido de manera significativa al fortalecimiento del sector agroindustrial.
Felicitamos al distinguido socio del Club Campestre de Bucaramanga, Jaime Liévano Camargo, a su esposa, Luisa Ardila de Liévano, y a sus hijos, Ana María y Juan Pablo Liévano Ardila.