Consejos para dormir bien

Muchas veces la responsabilidad de padecer insomnio recae en nosotros mismos por lo que se conoce como “mala higiene del sueño”, es decir, tener malos hábitos que interfieren con el descanso. Acá te damos algunos trucos para dormir como un bebé.

Creando el ambiente perfecto

Evita las almohadas altas y las de plumas. Utiliza un colchón de firmeza media, ni demasiado blando ni demasiado duro.
Lo mejor es dormir en total oscuridad, puedes usar un antifaz para evitar la contaminación lumínica. Por último, verifica que el ambiente sea silencioso y mantén la temperatura de la habitación entre 18 y 21°C.

Relajación vs Activación

¿Sabías que cuando anochece tu cuerpo se prepara para el descanso y espera que te relajes también? Si alteras ese orden seguramente dormirás mal. Evita revisar correos o mensajes de texto, la luz azul que emiten las pantallas del móvil o la tablet reducen la melatonina, la hormona que induce el sueño.

Programa tu alarma para dormir

Existe una alarma -no para despertar sino para soñar-. Si todos los días adquieres la costumbre de irte a la cama a la misma hora, programarás tu organismo para dormir. Esta disciplina funciona, incluso hay móviles con una función que permite activar una alarma para avisarle al usuario que llegó la hora de dormir.

Adiós a la tele

La televisión produce algo denominado “excitación cognitiva”. Cuando nos atrapa un programa apasionante, provoca sentimientos fuertes como reír, llorar, sentir miedo o tensión que nos tendrá bien despiertos. Esa excitación no solo hace que tardes más en dormir, también puede provocar pesadillas o un despertar brusco.

La mejor hora para dormir

Los expertos en sueño recomiendan acostarse antes de las 9 de la noche, ya que el “cortisol” (hormona del estrés que mantiene el organismo en estado de alerta), tiene sus niveles más altos entre las 10 y las 11 de la noche.
Si te acuestas a esa hora los niveles de cortisol no bajarán lo suficiente.

Desconexión total

Realiza este sencillo ejercicio antes de dormir: quédate 5 minutos en la habitación a oscuras, sentado con los ojos cerrados y la mente en blanco, esa breve señal de oscuridad que le envías al cerebro es suficiente. En una silla mecedora puede resultar mejor, pues el balanceo aumenta las ondas del sueño.

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